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La lucha continúa - Entrevista en el Glasgow Herald sobre Manituanapor Gordon Darroch, publicado el 11 de octubre de 2009Con motivo de la publicación de Manituana, la última novela del colectivo de escritores italianos conocido como Wu Ming, Gordon Darroch examina exhaustivamente a un miembro del cuarteto anónimo acerca de temas como la vida, la guerra, la literatura... y el fútbol. Si hay algo de lo que se puede estar seguro con la Wu Ming Foundation es que nada resultará ser lo que parece. El colectivo de escritores italianos tiene una breve pero distinguida trayectoria de alteración de las expectativas, dar la vuelta a los cánones establecidos y persuadir a los lectores a que vean la historia como réplica en contraplano. Su tercera novela, Manituana, narra la Guerra de la Independencia americana del lado de los perdedores –las Seis Naciones iroquesas– y emplea todos los trucos y secretos ya conocidos por los lectores de sus novelas anteriores (Q, escrita bajo el nombre de Luther Blissett, y 54): historias contrapuestas, pistas falsas, esquemas elaborados y propaganda en ambas direcciones. Perfectamente aliñada con una perspectiva neomarxista que plantea muchas más preguntas que respuestas, es una lectura esclarecedora, a veces enfurecedora, pero siempre estimulante. Una entrevista con Wu Ming, además, está lejos de ser una situación normal y corriente. Sobre todo porque se realiza por correo electrónico -en parte como gesto hacia el recelo del grupo respecto a la manipulación en los medios tradicionales-, pero también porque la distancia de Bolonia a Glasgow es mucho más corta en el ciberespacio. Los códigos de Wu Ming están vinculados con las prácticas burlonas del “terrorismo artístico” del siglo XX y su desconfianza hacia los “viejos” medios por ser inherentemente superficiales, engañosos y obsesionados con trivialidades. Se niegan a ser filmados o fotografiados por los medios y se identifican a sí mismos con un número (actualmente hay cuatro Wu Mings, conocidos como Wu Ming 1, 2, 4 y 5; la camiseta con el número 3 ha sido retirada hace poco cuando un miembro dejó el equipo). No obstante están lejos del retraimiento, viajan alrededor del mundo para promover sus libros y cuidan con dedicación su sitio Web, wumingfoundation.com, donde todas sus obras pueden descargarse gratis. En el curso de unos quince días, Wu Ming 1 y yo intercambiamos más de 4500 palabras sobre la guerra, la literatura, la realidad cognitiva, el fútbol y la razón por la que nunca debe hacerse referencia al grupo como anarquistas. Quedáis avisados de que aquí hay unos cuantos “spoilers”; nada de revelaciones drásticas, pero si no quieres saber cómo acabó la Guerra de la Independencia o lo que le sucedió a Dread Jack, deja de leer ya. GD: Manituana está ambientada durante la Guerra de la Independencia americana. ¿Por qué focalizar la atención en este período de la historia? Wu Ming 1: Porque las personas saben muy poco sobre el mismo. Cuando lees cosas sobre esa guerra observas muchos conos de sombra, como durante un eclipse solar. La propaganda política y las mitologías remanidas se interponen entre el pasado y nosotros, así cada aspecto de la Guerra de la Independencia acaba siendo un eclipse total o parcial que proyecta un cono de sombra en nuestro presente. En las áreas en sombras de la historia, solo tienes que patear el suelo para encontrar infinidades de historias ocultadas, no tenidas en cuenta o simplemente mal narradas. La versión oficial de esa revolución es bidimensional y aburrida, pero nosotros buscamos lo que estaba en sombras, todas esas verdades que no se traslucen, decisiones fatales y equivocaciones involuntarias, los personajes poco conocidos que jugaron papeles importantes y hasta cruciales en esos días y que incluso podían haber cambiado el resultado de la guerra si… Eso es: nos interesa ese “si…”. GD: ¿Cómo conciliais los mitos y las historias olvidadas con el resultado último, que a menudo es el motivo por el cual esas historias han sido olvidadas en principio? ¿Y cómo respondéis a las acusaciones de ser historiadores revisionistas? WM1: Estás en lo cierto. El resultado es el motivo por el cual han sido olvidadas, y es lo que dispara nuestra curiosidad. El estado presente de las cosas y nuestra misma existencia tienen su origen en ese resultado. Pon que Jorge Washington perdía la guerra, el mundo de hoy en día sería completamente diferente, la reacción en cadena de acontecimientos que lleva hasta nuestra realidad no habría tenido lugar, lo que significa que ninguno de nosotros podría estar aquí. Un flujo alternativo de la historia crea un efecto mariposa alternativo, que provoca un contexto totalmente diferente donde personas totalmente diversas tendrían niños totalmente distintos. Pon que Jorge III hubiera tenido exito al reprimir la rebelión, muy probablemente nuestros bisabuelos y bisabuelas no se hubiesen conocido uno a otro. Todos somos descendientes de ese resultado. Ser consciente de esto hace aún más interesante la especulación “y si…”; es un ejercicio saludable. Imaginando un curso distinto de los acontecimientos y otro continuum temporal, o subrayando las posibilidades reprimidas en nuestro propio continuum, nosotros aludimos a la posibilidad de un mundo sin nuestra presencia. Nuestras mentes van más allá de nuestras existencias, salimos de nosotros mismos por algún tiempo. Dicen que también ocurre cuando tomas ketamina, pero la especulación “y si… “ es mucho mejor porque no perjudica tu cognición - en realidad, lo que sucede es exactamente lo opuesto. GD: Hablas del problema de la propaganda política que distorsiona la historia. Pero a menudo cuando desafias la propaganda política acabas en contrapropaganda, que tampoco te lleva más cerca de la verdad. ¿Qué medidas tomáis para evitar esta trampa? WM1: Nunca nos sentimos satisfechos con la simple inversión de las verdades oficiales. Cuando escribimos Q, retratamos a Martín Lutero como un villano y a Melanchthon como un pelmazo arrogante, sin embargo no retratamos a Jan de Leiden como un héroe revolucionario o a los radicales anabaptistas como los dueños de la verdad. Los retratamos como figuras trágicas que cometieron errores atroces, que tenían expectativas desmesuradas, que estaban terriblemente equivocados en los aspectos más cruciales de su doctrina. Incluso Thomas Müntzer, un personaje sin dudas positivo, es ingenuo y se equivoca acerca del resultado de la lucha: cae en la trampa y lleva al ejército de campesinos a Frankenhausen, donde son aniquilados por la caballería del príncipe y los lansquenetes. Como ves, todas las líneas están desdibujadas, también en Manituana. La novela difícilmente puede describirse como contra-propaganda: en un momento dado Joseph Brant pierde su compasión y humanidad, los casacas rojas están lejos de ser los chicos buenos, el corazón del Imperio Británico es un sitio insano gobernado por una aristocracia inepta y corrompida, y así sucesivamente. GD: Hasta la fecha, todas vuestras novelas son novelas históricas. ¿Cuál es la importancia de la historia en vuestro trabajo? WM1: Diría que lo que más nos gusta es crear mundos. Nosotros escribimos una novela para recrear una época, una esfera de la vida cotidiana del pasado, una red de indicios perdidos y hazañas o conflictos semiolvidados cuyas consecuencias dieron forma a nuestras propias vidas. La historia nos permite construir un mundo, y en ese mundo podemos jugar con la ficción histórica alternativa, podemos criticar la miseria de este mundo de modos impensados, podemos construir alegorías de nuestro presente. De todos modos, tengo que hacer una corrección. Las novelas que han sido traducidas al inglés son novelas históricas, pero también escribimos ciencia-ficción. De hecho, la ciencia-ficción es mi género favorito. GD: En tu opinión, ¿existe la verdad histórica? WM1: Hay hechos que realmente sucedieron, luego existen las interpretaciones de esos hechos. Por ejemplo, es verdad que el cadáver de Benito Mussolini fue tratado brutalmente y colgado de los pies por una multitud furiosa en Milán. No es discutible, y ciertos líderes italianos contemporáneos (de hecho, pienso en uno en particular) no deben olvidar lo que les puede ocurrir a ellos. Luego están las interpretaciones contrapuestas de ese acontecimiento: unos dicen que la venganza fue excesiva pero justificable, tomada por unas personas que habían padecido la dictadura, la guerra, los bombardeos. Otros dicen que casi todos los miembros de la multitud habían sido fascistas. Habían aplaudido al Duce cuando fue oportuno hacerlo, y luego oportunamente se volvieron contra él. GD: Como lector considero que la estructura narrativa de Manituana es difícil y constituye un reto, con un enorme reparto de personajes, bruscos saltos de escena y solapamiento de narraciones y diálogo. Supongo que esto es deliberado, aunque puede ser estupidez o falta de atención por parte mía. ¿Qué efecto intentáis lograr haciendo esto? WM1: Es gracioso ver cuán divididas están las opiniones al respecto. En Italia y otros países, algunos lectores consideran que Manituana es muy difícil, mientras que otros lo tacharon de “comercial” y ¡la compararon con los libros de Wilbur Smith! Solo puedo decir que nosotros no queremos ser banales, no tiene sentido escribir novelitas baratas y poco originales. Intentamos mantener el equilibrio entre ser populares y ser complejos. Algunos libros son más complejos que populares, otros son más populares que complejos. Aún estamos buscando el justo equilibrio. GD: En realidad, puedo ver ambos aspectos: la trama central revela semejanzas con novelistas "pulp" como Smith, pero luego está enriquecida con gran variedad de tramas secundarias, apartes, digresiones históricas, elementos sobrenaturales y cosas por el estilo. Así que puedes pasar ligeramente siguiendo solo la trama o dejar vagar tu mente por los múltiples senderos. Y entonces al final, dado que la historia principal en verdad es bastante simple, todo se arregla. ¿Es una síntesis correcta de vuestro enfoque? WM1: ¡Es una descripción fantástica, colega! :-) :-) GD: La violencia –en particular, pero no exclusivamente la guerra– es otro tema que se repite a lo largo de vuestra ficción. ¿Cómo definiríais la naturaleza y arte de la guerra? WM1: El año pasado escribimos el prefacio de una nueva traducción italiana de El arte de la guerra de Sun Tsu. Señalamos que todo el discurso sobre El arte de la guerra de Sun Tsu se ha vuelto irremediablemente tedioso, y que el libro ha sido alabado por gerentes de compañías y gurúes del marketing de un modo tan exagerado que lo han convertido en una antigualla sobrevaluada y prácticamente inútil. De seguro no ha sido útil para la industria discográfica, o para Lehman Brothers en esa cuestión. La guerra no es solamente una metáfora de otra cosa, se la hace aceptable utilizándola de ese modo muy a menudo. A veces, cuando hablas sobre la guerra, realmente estás hablando de la guerra. GD: ¿Entonces utilizáis la guerra histórica para poner sobre el tapete la guerra moderna y la forma en que ha sido atenuada y devenido en una industria de exportación? ¿Es por eso que la descripción de la violencia es tan explícita? Considero que algunas de las escenas de batalla tienen un carácter épico y virgiliano por el modo con que se describen cada uno de los tajos y estocadas. WM1: Gracias por decir que nuestra escritura es “virgiliana”, soy un gran admirador de la Eneida. La diferencia con las epopeyas clásicas antiguas está en que nosotros tratamos de acentuar el sentido de pérdida y desperdicio de cada muerte. No hay nada de glorioso en Manituana, los actos heroicos están cargados de dolor, dejan un sabor amargo en las bocas de los personajes (y de los lectores). Hemos intentado describir los actos de morir y dar muerte con mucha franqueza. La muerte violenta siempre es repugnante. A veces puede ser necesaria (en defensa propia, etc.), pero eso no la hace menos repugnante. La muerte de Dread Jack es repugnante, aunque esté narrada de forma grotesca. Y piensa en la forma en que describimos la tortura en Manituana. GD: ¿La frontera física de la América colonial estaba fijada en el límite entre los sueños y la realidad? WM1: Nunca lo había pensado de esa manera, pero si crees que hay una relación significa que existe; ya fuera que el autor hubiese sido consciente o no. Por tanto, tratemos de ahondar: si la “proclamation line” era el límite entre los sueños y la realidad, significa que los colonos europeos fueron llevados poco a poco… a la realidad por soñadores. En todo caso, pienso que esos soñadores, los pueblos que vivían más allá de la línea, veían las cosas de una forma muy diferente: ellos solían vivir en su realidad –que, dicho de paso, era muy material y concreta– hasta que un buen día hordas de gente maloliente y con la cara rosada invadieron esas tierras y las llenaron con cosas de terribles pesadillas: propiedad, puritanismo, represión corporal, enajenación. De nuevo, es una visión demasiado simplista, huele demasiado a ideología del “buen salvaje”, que naturalmente es la otra cara del imperialismo cultural. ¿Dónde está la verdad, entonces? ¿La metáfora es lo suficientemente firme para ser útil? GD: El rifle y el violín están habitualmente asociados. ¿Es esta una representación de las dos caras de la civilización? Y, ¿puede existir uno sin el otro? WM1: Deja que te cuente una historia interesante: en la Italia de los años sesenta había un ladrón de bancos llamado Luciano Lutring. Le habían apodado “Il solista del mitra” [el solista de la metralleta], porque solía llevar su arma en un estuche de violín. Entraba en el banco íntegramente vestido como un perfecto buen caballero, tú sabes, traje y corbata finos, zapatos caros… y el estuche bajo el brazo. Primero se ponía en la cola, entonces abría el estuche, enseñaba el arma a todos y les decía –muy cortesmente, si bien en dialecto milanés– que iba a robar el banco. Realmente era un violinista, pero también era un delincuente habilidoso y gentil. Se mudó a Francia y allí robó bancos y joyerías hasta que fue arrestado en París, en 1965. En la prisión se convirtió en pintor. Después de 12 años, el presidente francés Georges Pompidou le indultó. Hoy en día es escritor de novelas policíacas, incluso tiene un sitio web oficial. Creo que nosotros teníamos esta historia en el fondo de nuestras mentes cuando decidimos crear este vínculo entre el rifle y el violín. GD: Cuando has mencionado el caso de Lehman Brothers, recordé que el dinero es otro asunto que asoma en vuestra ficción. En Q ha sido el nacimiento de la banca moderna en Baviera; aquí parece ser la relación entre el dinero y la guerra. ¿Cómo habríais deseado que funcionara esto en la novela? WM1: Es una de las varias líneas temáticas de la novela, sin embargo no está tan desarrollada como las otras. Solo aludimos a ella en algunos puntos. Es banal señalar que la guerra tiene que ver con la economía, que sus causas están arraigadas en el modo de producción y cosas así. Esta vez la narrativa estaba centrada en otras cosas: la tierra, la cultura, la identidad, la civilización, etc. GD: ¿Puede que veamos una novela de Wu Ming ambientada en la actualidad? Iraq y la “Guerra al terror” parecen ser un terreno natural para vosotros. WM1: Manituana es nuestra novela sobre Iraq y la “Guerra al terror”. Y dos de nuestras novelas solistas tienen que ver con la guerra iraquí, aunque de manera oblicua y alegórica. No queremos que nos encuentren allí donde más se nos espera. Nuestro verdadero “terreno natural” está donde pocas personas (o incluso nadie más) normalmente se atreven. GD: La naturaleza del lenguaje y la traducción se insinúan repetidamente en Manituana; estoy pensando, por ejemplo, en el capítulo en el que Joseph ejerce influencia directa en una conversación entre Tekarihoga y Guy Johnson a través de la traducción de sus palabras. Por momentos parece que los distintos idiomas prácticamente se convierten en personajes de la novela, el gaélico se describe como la “lengua de la sangre y la guerra”. ¿Cuál es el objeto de todo esto? WM1: No es que nosotros pensemos eso del gaélico, es lo que siente uno de los personajes de la novela, y está relacionado con la historia de su familia. En cualquier caso, nosotros estamos enamorados del lenguaje, de la diversidad y la riqueza de expresión. No es casualidad que hayamos elegido un nombre chino y, como alguna vez dijo Steve Martin, “el idioma es el... más importante... eeeehhh... ¡creo que ya sabéis lo que estoy tratando de decir!” GD: Ya que estamos en el tema del lenguaje, veo que los títulos de todas vuestras novelas publicadas hasta el momento son intraducibles. Es decir, no pueden ser alterados por la traducción, al menos no en el mundo occidental. ¿Es intencional? WM1: Sí, así es. Si una novela mantiene el mismo título en distintos idiomas, buscar las reseñas en Google es mucho más fácil. GD: Hay varios personajes que superan los límites culturales: algunos mestizos, como Joseph y Peter; otros tales como el conde de Warwick, cuya conciencia se extiende más allá de su propio entorno social. A menudo parecen ser los personajes más marcados. ¿Cuál es su papel? WM1: Es de lo que se trata la novela. Mientras que por encima del nivel de la superficie de la información uno puede ver, predecir o incluso promover choques de civilizaciones, como si las civilizaciones fueran bloques de materia sólida que pudieran chocarse entre sí, por debajo de la superficie vemos que cada persona es un coloide, una mezcla de sustancias culturales que penden la una de la otra. GD: Y sin embargo, al final, la gente como Klug y Sullivan, aquellos que negaron a otros una identidad diferente y se propusieron destruirlos, son los que prevalecieron. ¿Por qué adoptar un punto de vista poco prometedor? WM1: Es lo que realmente ha sucedido, no podemos fingir lo contrario. Nuestra novela no es una ficción de realidad alternativa al estilo de Patria de Robert Harris o El hombre en el castillo de Philip K. Dick. En Manituana, la realidad alternativa es solo potencial, hipotética, poco más que un sueño que se nos ocurre mientras la estamos leyendo. La expedición de Sullivan expulsó a los iroqueses fuera de sus tierras. Hemos incluido en la novela un extracto del mandato de George Washington al General Sullivan: la orden explícita fue destruir todos los asentamientos indios. La única forma de que los iroqueses pudieran obtener algo de piedad, escribía Washington, habría sido que entregaran a Joseph Brant a los nuevos conquistadores. Brant (escrito “Brandt”) está mencionado por Washington en la carta. GD: Aun así, las diferencias entre las tribus son uno de los puntos principales que determinan la escena de la novela, no solo dentro de las Seis Naciones, sino también entre los ingleses, irlandeses, escoceses y nuevos americanos. Eso quiere decir que existía una contradicción intrínseca en el fondo. ¿Cómo habéis resuelto esta tensión? WM1: Nuestro método no consiste en resolver la tensión, consiste en intensificarla. Nos interesa el conflicto no resuelto entre los diversos tipos de individuos, comunidades y la sociedad entera. GD: Muchos cambios de identidad se narran en términos de renacimiento, que parecen evocar el tema del anabaptismo en Q. ¿Por qué la idea del renacimiento es tan fascinante para vosotros, y qué es lo que intentáis decir con ello? ¿Está ligado a las ideas de redención? WM1: Siempre nos han interesado los grandes ciclos colectivos, para nosotros los renacimientos particulares siempre son parte de algo más grande, de un contexto más amplio. Las multitudes siempre pueden volver a empezar en otro nivel, es lo que decimos en el final de todas nuestras novelas. Esther dice eso: “No hay lutos para quien es capaz de soñar. No hay destrucción para quien comprende la ley del tiempo”. GD: ¿Cuáles son los problemas –o desafíos, si lo prefieres– que implica escribir una novela con cuatro personas? ¿Cómo resolvéis las discrepancias? ¿Existe un procedimiento prefijado de elaboración y edición? ¿Cómo os garantizáis la coherencia de estilos, narración y personajes? ¿O me equivoco al suponer que esto es importante para vosotros? WM1: No te equivocas, es sumamente importante para nosotros. No tenemos ningún método fijo, el modo con el que trabajamos cambia con cada libro, porque nosotros cambiamos, nuestras vidas cambian. Por ejemplo, cuando escribimos Q ninguno de nosotros tenía hijos, ahora tres ya somos padres. Eso no solo cambia tu perspectiva, cambia también tus días, la forma en que empleas tu tiempo, etc. Por supuesto, la cuestión más importante es que somos amigos desde hace muchos años, hemos compartido tantas cosas que prácticamente existe la telepatía entre nosotros. Los métodos que adoptamos para la escritura colectiva no funcionarían para nadie más, esta es la razón por la cual es difícil explicarlos. Por lo general recurrimos a dos ejemplos: la improvisación colectiva en el jazz y el “Fútbol total” de los años setenta. Somos un cruce entre un combo de jazz y uno de esos viejos equipos de fútbol holandeses. GD: Espera. Eres de un país que ha ganado la Copa Mundial cuatro veces, ¿y vosotros preferís jugar como los holandeses? Para un escocés, ¡eso suena perverso! WM1: Italia se hizo con la Copa Mundial del 2006 sin merecerlo. Australia se merecía ganar el partido de la segunda vuelta. Grosso se tiró al suelo para conseguir el penalty, Totti lo marcó, Italia llegó a los cuartos de final. Estaba tan avergonzado que escribí a todos mis amigos y conocidos australianos para pedirles disculpas. GD: ¿Cuáles son las ventajas de escribir en un colectivo antes que como escritores individuales? WM1: Nunca me siento solo. Nunca he sufrido el bloqueo del escritor. I get by with a little help from my friends [me las apaño con un poco de ayuda de mis amigos]. ¿Es suficiente? GD: Como escritor colectivo, ¿apoya la lectura colectiva? Los grupos de lectura son muy criticados por gente que se considera a sí misma como buenos lectores. WM1: Que se jodan. Pienso che los grupos de lectura son estupendos. GD: ¿Alguna vez has escrito de forma individual? Y si así es, ¿has tomado conciencia de escribir de manera diferente a como escribes como miembro de Wu Ming? WM1: Cada miembro de Wu Ming escribe a menudo de forma individual. De hecho, cada uno de nosotros también ha escrito “novelas solistas”, que han sido traducidas a varios idiomas, pero aún no están disponibles en inglés. Cada miembro escribe también muchos artículos y ensayos. No hay ninguna diferencia en mi forma de escribir, la diferencia está en el proceso de edición. Mientras estamos escribiendo una novela grupal, cada bit de texto escrito por cualquiera de nosotros es infatigablemente analizado y constantemente reelaborado por el resto del colectivo. Se aplica a casi cada oración. Cuando escribo material solista como mi novela New Thing, el colectivo participa después, son algo así como mis revisores de manuscritos. Les entrego un conjunto de capítulos y me dicen lo que piensan sobre ellos. Entonces está en mis manos volver a escribirlos o dejarlos como están. GD: ¿Hay algún proyecto para ver vuestras novelas de ciencia ficción traducidas al inglés? ¿Cuánto difieren de vuestra ficción histórica? WM1: Por desgracia aún no hay proyectos. Es un material extraño. Pongamos como ejemplo mi novela New Thing: trata sobre el free jazz de los años sesenta y los últimos días de John Coltrane, pero entre los personajes hay una tribu de lémures de otro planeta con poderes telepáticos. Viven en Prospect Park, en Brooklyn, y les gustan mucho las películas de género western. Quieren conocer a Lyndon B. Johnson, derrotarlo en una partida de backgammon y conquistar el mundo. Lyndon B. Johnson se niega a reunirse con ellos, así que demuestran lo que pueden hacer con sus superpoderes. Producen una onda psíquica, un avión se estrella en el lago Monona, en Michigan. Otis Redding muere. Es parte de una subtrama desarrollada en sueños, pero esos sueños se mezclan con la realidad. O pongamos como ejemplo Havana Glam de Wu Ming 5: una perturbación en el continuum temporal crea un mundo paralelo en cuyos años setenta David Bowie no pasa por un “período berlinés”: hay un período afrocubano procastrista. El glam rock conquista a la juventud de La Habana, hay un nueva subcultura llamada “los Marcianos”. Otra subtrama tiene lugar en Jamaica, en el ambiente del reggae. O pongamos como ejemplo Guerra agli Umani [Guerra a los humanos] de Wu Ming 2, donde una novela de ciencia ficción dentro de la novela inspira a un grupo de ecoterroristas que quieren exterminar la especie humana. Esta novela está escrita por un misterioso “Emerson Krott” y sus capítulos están alternados con los capítulos de una novela mayor que lleva el mismo título. GD: ¿Cuáles son vuestras influencias literarias? WM1: Cuando comenzamos a escribir a mediados de los años noventa, estábamos muy influenciados por la última oleada de novelas de aventuras latinoamericana, a saber, libros de Paco Ignacio Taibo II, Rolo Díez o Daniel Chavarría. Otra gran influencia ha sido James Ellroy. La idea de escribir Q se nos ocurrió después de leer América. Aunque este personaje es un chalado de derechas, acabó dando ideas a muchos escritores de izquierdas, por lo menos en Italia. Por supuesto, también tenemos influencias de varios autores italianos, como Alessandro Manzoni (nuestro antepasado) y Beppe Fenoglio. GD: Vuestro sitio web os describe como “el lado bueno de Italia”. ¿Cuál es el lado malo? WM1: ¿Estás de broma? La mitad de nuestros compatriotas apoyan abiertamente diferentes formas de racismo, xenofobia y fascismo, Silvio Berlusconi es nuestro primer ministro, ¿y tú me preguntas cuál es el lado malo? GD: Cuéntame algo interesante sobre ti que no tenga nada que ver con la escritura. WM1: Puedo hablar mientras eructo. GD: Habéis rehusado siempre la petición de fotografías o revelar detalles de vuestras vidas personales. ¿Por qué es tan importante ocultar vuestras identidades individuales? WM1: No las ocultamos. Las protegemos. GD: ¿Puedes explicarte mejor? WM1: Me has preguntado sobre el hecho de que no aparecemos en fotografías o en la televisión. Es el modo con el que protegemos nuestra libertad personal e impedimos que las imágenes se nos vuelvan en contra. Yo puedo caminar hacia una tienda en mi ciudad y soy una persona como cualquier otra, y si incluso alguien me reconoce como Wu Ming 1, no hay un montón de imágenes en medio, no hay una representación distorsionada o exagerada que se interpone en nuestra relación (o de nuestra falta de relación). Si alguien me reconoce, se debe a que él o ella ya me ha conocido en algún evento participativo. Frecuentemente nos presentamos en público, nos reunimos con los lectores, discutimos con ellos, presentamos nuestros libros, pero no hay ninguna foto o vídeo de nosotros. No tomamos medidas de precaución, solo decimos que preferimos no ser fotografiados o filmados, y la gente normalmente respeta nuestra decisión. Esto garantiza la “autenticidad” (lo sé, es un palabra ambigua pero en este momento no se me ocurre ninguna otra) del evento, y el hecho de que no se haga hincapié en nuestras apariencias hace un poco más fácil nuestra vida cotidiana. GD: En los años noventa erais famosos por vuestras bromas. Habéis dicho en algún lugar que en estos días “trabajamos de una forma más sutil, introduciendo las burlas en nuestras actividades de un modo más discreto”. Bien, ¿qué tipos de travesuras hacéis ahora? Y si el método ha cambiado, ¿quiere decir que la finalidad también ha cambiado? WM1: Si llamo la atención respecto a nuestras bromas que pasan desapercibidas, dejarían de pasar desapercibidas, ¿verdad? :-De todas formas, son cosas inocentes e insignificantes, gastamos bromas a otros escritores, colegas que -déjame ponerlo de este modo- están muy llenos de sí mismos. También hacemos pequeñas travesuras a ciertos sitios web y blogs de extrema derecha. GD: ¿Por qué rechazáis la habitual descripción de vosotros como anarquistas? ¿Qué os describe mejor? WM1: Oh, eso es definitivamente algo británico. Al principio nos desconcertó un poco, pero luego nos dimos cuenta de que, en el actual inglés británico, “anarchist” [anarquista] no siempre quiere decir, ejem… “anarchist”. A veces se usa el término solo porque faltan palabras mejores. Como sea, el asunto es muy simple. Ninguno de nosotros jamás perteneció a una agrupación , red u organización anarquista. Ninguno de nosotros proviene de algún ambiente anarquista. Ninguna de las personas con las que nos relacionamos se puede describir como un/una anarquista. Nuestros orígenes son múltiples y variados, pero con una inequívoca orientación marxista predominante. GD: Otra palabra con la que generalmente se suele describir vuestro trabajo es posmoderno. Sin embargo, los marxistas a menudo son muy desconfiados respecto al posmodernismo. ¿Cuál es vuestra posición? WM1: Estoy de acuerdo con el David Foster Wallace del último período, un autor cuyo trabajo admiro. En su famoso ensayo sobre la televisión titulado E Unibus Pluram y en una extensa entrevista con Larry McCaffery, Wallace explicó que el problema con la última generación de posmodernistas era la omnipresencia de la ironía y su mal uso. Si siempre eres irónico y eres irónico con todo, la ironía pierde su potencia crítica, y tu actividad artística se vuelve vacía y gris. Esto es lo que sucedió con la posición irónica concreta adoptada por los artistas y autores posmodernistas. Hace 30 años era vanguardista e interesante, pero luego ha sido completamente absorbida y asimilada por la cultura dominante y se convirtió en el trasfondo afectivo de los años ochenta y noventa. La ironía es un arma y figura retórica importante, pero debes saber cuando utilizarla. De todos modos, en Italia está normalmente aceptado que lo que nosotros escribimos ya no pertenece al posmodernismo: el posmodernismo hoy está considerado como algo que finalizó su ciclo en los años noventa. GD: Otro término que en nuestro país se usa de forma incorrecta es “surreal” [surrealista], que a menudo lo empleamos para decir “raro o extraño” antes que en su sentido original de “fuera o más allá de la realidad”. Con el sentido original, Manituana parece ser una novela bastante surrealista, con el empleo de sueños y lo sobrenatural. ¿Concuerdas? WM1: De nuevo, te agradezco esta comparación, me encantan los surrealistas, he leído mucho material de Breton, Artaud, Crevel, Eluard, Aragón. Es una pena que algunos de ellos se convirtieran en acérrimos estalinistas… GD: ¿Qué puedes contarme de vuestra nueva novela, Altai? ¿Para cuándo podemos esperar la traducción en inglés? WM1: Todavía no sabemos nada de las traducciones, acabamos de dar el texto a la editorial italiana. Hemos trabajado muy duro, y siento que es uno de los libros más importantes que hemos escrito. Está relacionada con Q, algunos de los personajes pertencen a esa novela, pero no está ambientada en Europa central, está ambientada en el Mar Mediterráneo oriental: los Balcanes, Grecia, Estambul y el Mar Rojo. En la primavera boreal de 2008 nos hemos convertido en un cuarteto, porque uno de los miembros dejó la banda por razones personales. No ha sido precisamente de mutuo acuerdo, son cosas que pasan hasta en las mejores familias. Decidimos embarcarnos en un nuevo proyecto para superar el “trauma”, ¿y qué mejor que regresar a Q? GD: “No ha sido precisamente de mutuo acuerdo”, suena más a diferencias artísticas que a razones personales. ¿Quieres o puedes decir algo más? WM1: No, de ninguna manera. Lo siento. Hay otra persona implicada, un amigo mío por más de 20 años. Durante más de un año hemos hecho de todo para no herir los sentimientos de nadie. En realidad hemos llegado a una especie de acuerdo, y pienso que finalmente todos hicimos lo correcto; pero, de verdad, no puedo decir más que esto. Solo que era personal (y, por supuesto, lo personal no puede dejar de afectar a lo artístico), y que fue doloroso. No diré nada que no hayamos dicho en nuestro comunicado oficial del 2008. GD: ¿Tenéis planes de encontrar un reemplazante? WM1: No, para nada. Ahora somos un cuarteto. GD: ¿En qué otros proyectos estáis trabajando en este momento? WM1: Ahora que Altai está terminada, creo que trabajaremos en el próximo libro del tríptico atlántico comenzado con Manituana. Para saber más sobre Wu Ming, visita el sitio web wumingfoundation.com 05.01.10 · en interviste |