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The Independent: 'Esperemos que pasen muchas lunas antes de que veamos la última de estos misteriosos mohicanos'Manituana reseñada por Boyd Tonkin, 6 de noviembre de 2009Como proyecto literario, a primera vista parece un jocoso truco ubicado en algún punto intermedio entre los Monty Python y los Sex Pistols. En el 2000 , un cuarteto de bromistas y provocadores culturales de Bolonia publicó Q, una novela histórica de aventuras ideológica ambientada en el siglo XVI. Eligieron como primer apodo "Luther Blissett": altamente inverosímil, el nombre de un delantero del Watford humillado por la discriminación racial tras el fichaje italiano para jugar en el AC Milan. A continuación de una curiosa respuesta del Blissett de la vida real, el grupo alistó algunos escritores anónimos más, escogidos para su próxima encarnación "Wu Ming", "sin nombre" en mandarín, y con 54 -también traducida al inglés- siguió desarrollando un sello único de inteligente ficción de época. El truco más intrigante, más fascinante de todos, ha sido elaborar novelas de verdadera originalidad y de atracción pasa-páginas sin parar. ¿Cómo lo hacen? La versión oficial habla de las sólidas virtudes del trabajo cooperativo, con cada una de las secciones de autoría individual sometida al estrecho escrutinio de los otros miembros del colectivo hasta conseguir un borrador final que deje satisfecha a toda la banda. Cualquiera sea la fórmula secreta, una misteriosa alquimia convirtió a Q en un estrepitoso relato de varios niveles sobre el descontento protestante y las conspiraciones de Estado a lo largo de Europa en las primeras décadas de la Reforma: fans de Wolf Hall de Hilary Mantel, echadle el guante ya. En cuanto a 54, de algún modo combina el hampa italiana, las maquinaciones de la Guerra Fría, el fracaso del idealismo de posguerra en Yugoslavia y un delicioso cameo de Cary Grant. Ahora Manituana nos regresa a 1775, y las tierras indias de la alianza de las "Seis Naciones" en la América del Norte británica. Otra vez desplazan sus objetivos de la historia convencional para que las figuras y movimientos olvidados o marginales queden bajo un brillante enfoque, Wu Ming narra la historia de la creciente rebelión en las colonias principalmente a través de los ojos del pueblo mohawk leal al rey Jorge III, el "Gran Padre inglés" al otro lado de los mares. En el centro de una extensiva y cinematográfica narración -que recorre la vida en aldeas indias, escenas de batalla realmente espantosas, maniobras diplomáticas en sitios importantes e incluso un extraordinario intervalo en Londres- se encuentra el verdadero jefe guerrero, Joseph Brant. Líder mohawk más por sus habilidades que por ascendencia, ha forjado una larga y firme alianza con las ramificaciones del clan de Sir William Johnson, el católico irlandés "superintendente" de los asuntos indios de la Corona. Mohawk, mestiza y europea, la heterogénea prole de parientes y seguidores de Johnson defiende la arduamente ganada armonía de la federación iroquesa contra las incursiones de colonos blancos insurgentes que buscan "la quiebra del equilibrio". Los autores jubilosamente revisan la historia ortodoxa para presentar a los mohawk lealistas como víctimas de rebeldes hipócritas y racistas que marchan a la batalla bajo banderas tales como "Civilización y muerte a todos los salvajes". Pero no hay nada de presunción o charlatanería en este sobrecogedor trastocamiento de los tópicos más que biseculares de los libros de texto y pantalla grande. Brant y su gente mantienen su parte en un pacto firme para apoyar a la Corona a pesar de su estatus de intruso y forastero. Guerreros indios, católicos irlandeses y highlanders, "papistas y paganos" luchan del mismo modo por el rey Jorge como "dos tribus de hombres detrás de máscaras". Pero la lucha la hacen ellos, ante los equívocos británicos y compromisos. Sin embargo, un enfrentamiento sangriento y lleno de colorido tras otro, la "Casa Larga" de las naciones indias empieza a ceder frente a los asaltos rebeldes. George Washington y sus heterogéneas pandillas de oportunistas, buitres y fanáticos, lejos de los honrados héroes del mito más profundo de América, tratan de ahogar una antigua cultura en "lagos de lágrimas y ríos de sangre". Lo que salva al grupo Wu Ming del sentimentalismo romántico es un complejo rasgo característico sobre las ideas políticas y su repercusión tanto en las palabras como las obras. Philip, un prisionero francés que literalmente se convierte en nativo para devenir en el más aguerrido guerrero mohawk, lee Voltaire y Rousseau y recuerda una paternalista dama que "muchas cosas europeas se conocen en los bosques americanos". Explorando este mundo ya híbrido, Manituana desmonta la ilusión del simple "noble salvaje" tan astutamente como desacredita la acostumbrada pompa patriótica de 1776 y cosas por el estilo. Una prodigiosa sección intermedia (de nuevo inspirada en hechos reales) envía a Brant, Philip y al yerno de Johnson hacia Londres, donde ellos esperan reforzar la alianza entre pares de los indios con la Corona. Adulado como "animal de ceremonias" en salones y palacios, Brant roza también las penurias y desesperación de los pobres de la capital. Con una pirotécnica exhibición de argot de ladrones y jerga pandillera, un electrizante punto culminante de la ligera aunque sutil traducción de Shaun Whiteside, los "mohocks de Soho " -que realmente existieron- se alude al desolador mísero destino que les espera a los pueblos tradicionales vencidos en todo el mundo. Wu Ming a veces incrusta las preocupaciones actuales en los acontecimientos del pasado. Philip, por ejemplo, tiene una visión de "Londres extendida por todo el mundo", donde el individualismo de libre mercado ha engullido ávidamente el planeta y sus otrora orgullosas comunidades. Por lo común, sin embargo, Manituana evita el anacronismo ya que está pensada para ofrecer una fluída, densamente poblada y ricamente ornamentada historia de una preciosa forma de vida y pensamiento, al borde del abismo moderno. En cuanto a Wu Ming y su hechizante asociación para la ficción, esperemos que pasen muchas lunas antes de que veamos la última de estos misteriosos mohicanos. 07.11.09 · en recensioni |